sábado, 20 de octubre de 2007

Recomendaciones...

Grupazos que estoy 'descubriendo' últimamente...

Primero de ellos, The Klaxons.


Los muchachos son de Londres y la verdad es que la música es pegadiza a más no poder. Su disco 'Myths of a near future' (primero y último publicado hasta la fecha) fue declarado este año mejor disco del pop británico. Que si te pones a pensar que compiten con grupos como Bloc Party, Editors, Kaiser Chiefs y demás... pues da que pensar. Aquí dejo el tema 'Golden Skans' integrado en su disco debut y single que les otorgó el éxito para permitirse la grabación de este primer sencillo.

Pincháis con el botón derecho del ratón y guardar como ;)


Y más cositas:

Aquí en Illinois , hasta ahora el único grupillo que ha llamado (bastante además) mi atención es Apples in Stereo, muy poperillo, línea brit pop y rock psicodélico (concretamente línea The Beatles y Oasis). Mucha guitarra y estribillos happypoperos, como digo yo. 'The Rainbow' es un gran tema, pero vamos, cualquiera de las canciones del nuevo disco ' New magnetic wonder' está genial. Podéis escuchar algunas de las canciones de sus anteriores discos y también del nuevo en http://www.myspace.com/applesinstereo



Otro que escucho últimamente es un grupo, que a veces me suena a movida madrileña y un poquito de New Order... que se hacen llamar The Sounds http://www.myspace.com/thesounds
A mí personalmente me gustan mucho estas niñas, que podrían ser las versión electrónica de las Pipettes. Tienen dos discos publicados 'Living in America' (2002) y ' Dying to say this to you' del año pasado. Recomiendo para empezar los temas 'Tony the beat' y 'Painted by numbers'. Especialmente este último, creo que es muuy bueno.

Y... para terminar. ..
Esta recomendación está más que desfasada porque el disco ya salió hace tiempo (Febrero de 2007 para ser más exactos), aunque yo no lo he escuchado hasta ahora con detenimiento. Pero es que no me puedo ir sin decir que el disco de Bloc Party 'A weekend in the city' no tiene desperdicio. De esos que se pueden escuchar en bucle durante horas. Tremendo.

viernes, 27 de abril de 2007

Días de vinilo. 21 de abril de 2007



'DÍAS DE VINILO'
La música electrónica



¿Qué es 'Días de vinilo'?

Todos los sábados por la mañana, a eso de la una y diez de la tarde en Punto Radio Málaga (93.4 FM y www.puntoradiomalaga.com ) tengo una sección en el programa de Mayca Sánchez, "Todos a punto". Días de vinilo hace un repaso a los éxitos de hace 30, 20, 10 años hasta la actualidad, con la complicación que ya entrañaba de por sí, yo, que tengo mucho tiempo libre cuando el Doctorado y/u otros vicios no me lo roban, decidí añadir un hilo común que los cohesionara. Así que muchas semanas acabo tirándome de los pelos porque me falta un tema del año 87 que hable de lo bonita que son las flores en primavera, por ejemplo.
En definitiva, en la sección pongo las canciones y Mayca y yo comentamos lo que significaron en la época, por qué fueron y siguen siendo importantes en la actualidad y cualquier curiosidad que considere que es digna de ser mencionada. Cocretamente, éste de la música electrónica me dio más de un quebradero porque la música no podía "trillar" demasiado a esas horas, así que lo hice lo más interesante que pude. No sé si lo conseguí, pero ahí quedó el intento de demostrar, como dije al principio del programa, que la música electrónica no es sólo "chunda-chunda".
Son mis primeros pasos como "critiquilla musical" así que, todavía me queda mucho por andar.
Pero bueno, iré poniendo por aquí el guión de la sección para que os animéis a escucharnos a Mayca y a mí. Que merece la pena. Aunque sólo sea para escuchar a esa pedazo de voz radiofónica que es Mayca, una de las verdaderas profesionales de mi generación que conozco. A la que tanto envidio (sanamente) y de la que tanto estoy aprendiendo a nivel tanto profesional como personal. Pero sobre todo, con la que paso unos grandes momentos los sábados por la mañana, ¡nunca me lo había pasado tan bien trabajando gratis! (y eso dice mucho a su favor).

1977. KRAFTWERK. “Traseurope express”

Hablar de la música electrónica sin mencionar a Kraftwerk es como hablar del reaggea sin mencionar a Bob Marley o explicar el flamenco dejando a Paco de Lucía al margen. La banda alemana de música electrónica marcó los pasos a seguir con un simple mug, que por entonces era lo más básico a lo que podía atenerse la música electrónica. El sintetizador, en su forma más primitiva, aparece a mediados de los sesenta, y esta composición del 77 es una de las más arriesgadas a nivel experimental, ya que se enfrentaban no sólo al hecho de que el sintetizador se veía como un aparato que desvirtuaba el poder del compositor y la música, sino también porque los medios de la época no daban para más.
El éxito de temas como ‘Transeurope express’ o ‘Autobahn’ fue tal, que las pistas fueron empleadas en temas de Afrika Bambata como samples (es decir, como pistas base sobre las que se mezclaba). Y así nació el hip hop.
Así que su influencia podemos decir que es enorme. No sólo sentaron las bases del hip hop, sino que también las del house en Chicago o las del techno en Detroit, y, sobre todo, lanzaron el mercado musical alemán, que se convirtió no sólo en el pionero de la música electrónica, sino que aún hoy se mantiene a la cabeza mundial, con eventos como el Loveparade que se celebra en Berlín todos los años y que congrega a artistas reconocidos de la música electrónica de todo el mundo.
Por otro lado, la música electrónica se incorpora al cine de manera exitosa en la producción de Kubrick La naranja mecánica, donde arriesgadas versiones de Rossini, Bach y Beethoven son versionadas electrónicamente por Kraftwerk en la banda sonora de Walter Carlos.

1987. DERRICK MAY “Strings of life”

La música electrónica se hacía cada vez más compleja. Mientras en Gran Bretaña, la denominada ‘nueva ola’ de los Happy Mondays y New Order se servían de los sintetizadores para las bases de percusión, en el otro lado del charco, se amplió el uso de las bases electrónicas un paso más.
Esto sucedió concretamente en Detroit, una de las ciudades industriales por antonomasia donde se encontraba la fábrica de coches FORD y que ha visto nacer numerosas culturas suburbanas. Allí un joven dj neoyorkino llamado Derrick May aceleró los compases a cuatro por cuatro e introdujo unos beats o latidos que hacían que la música fuera más bailable, al asemejarse a los latidos del corazón. Había nacido el techno con un tema concreto, ‘Strings of life’, que se introdujo dentro del álbum ‘Rythim is Rythim’ y que cuenta en la actualidad con una versión moderna mucho más bailable.

1997. STARDUST. “Music sounds better with you”

Éxito de ventas en todo el mundo, la canción compuesta por el trío francés de música electrónica ‘Stardust’, que literalmente significa ‘polvo de estrellas’. Sobre un sample del artista Chaka Khan, este single revivió la música dance, que se encontraba un poco mustia desde principios de los noventa y parecía que no tenía nada más que dar. Stardust demostró que aún quedaba mucho.
Aunque el trabajo del trío electrónico se reduce únicamente a este single, es digno de ser mencionado porque marcó un antes y un después en la música dance, y fue muy imitado en los años posteriores. Incluso se ha hablado de que no sólo ejemplifica el estilo de música house bailable, sino que incluso la optimiza, significando un soplo de aire fresco a la corriente en esos años.
La influencia se hizo notar en bandas como Daft Punk, cuya estética plateada y futurista podemos ver en el videoclip, en el que un niño se empeña en construir una avioneta mientras la música de Stardust escala puestos en las listas de ventas. Su estilo también esta presente en grupos como Mojo y más concretamente en su canción ‘Lady’.

‘Precious’. DEPECHE MODE. 2005.

La canción se incluye dentro de su disco ‘Playing the angel’ de 2005, cuya gira promocional se realizó el pasado año. Precious fue el primer sencillo, que hablaba de los sentimientos tras la separación de un ser querido. Este disco retoma sus primeras raíces, representando el espíritu de la banda inglesa, que se ha consolidado como una de las grandes del post punk y la electrónica moderna desde su fuerte aparición en la década de los ochenta con la canción Just can´t get enough. Su influencia ha sido notable, sobre todo en bandas españolas como OBK. El año pasado se publicó un disco recopilatorio de la banda y este mismo año se han publicado todas sus obras en vinilo. Banda ampliamente versionada por músicos como Marilyn Manson, The Cure (Personal Jesus) o Hooverphonic, y recientemente por Marta Sánchez (abril de 2007).

miércoles, 25 de abril de 2007

El binomio Lucas-Williams

EL BINOMIO LUCAS-WILLIAMS:
El neosinfonismo épico de
La guerra de las Galaxias (Star Wars, 1977)

"Hace mucho, mucho tiempo..."

En una época en la que se decía que ya no existían herrmanns y que los grandes compositores cinematográficos tocaban a su fin, el retorno al cine épico, de grandes sentimientos, y sobre todo, la generalización del dolby estéreo en las salas de proyección, provoca un nuevo giro. Este retorno a lo que se denominó neosinfonismo, que se produjo de manera definitiva en los ochenta, retomaba la filosofía compositiva de Steiner al más puro estilo años treinta, con un gran tema central y grandes subrayados de acción.

La obra cinematográfica que impulsará esta tendencia es La guerra de las galaxias (Star Wars de George Lucas, 1977), un gigantesco ciclo heroico que había de contar, en su versión final, con nueve episodios, de los que solo se rodaron tres. Para la primera entrega, el episodio IV, Lucas acudió a un joven compositor que supo entender perfectamente el significado del filme, dotándolo de una música de gran amplitud orquestal que sirve de base a naves centelleantes y nuevas esperanzas. Precisamente esta nueva esperanza (como curiosamente se llamó el Episodio IV de Star Wars) se llamaba John Williams, que había dado sus primeros pasos en los filmes-catástrofes de los setenta como La aventura de Poseidón o El coloso en llamas, ambas de 1973 y que también compondrá bandas sinfónicas para Spielberg en Tiburón, Parque Jurásico o Indiana Jones.
Una película como La guerra de las galaxias, que se beneficia de medios de reciente aparición como el dolby, constituye un hito en la historia de la música cinematográfica, del mismo modo que en la historia del cine popular. Como apunta Michel Chion, las novedades potencian este nuevo formato y lo hacen crecer mucho más rápido que ningún otro: "El papel narrativo de la música (que consiste en designar mediante leitmotive a los personajes y entresijos de la historia, los ideales y los símbolos, así como los campos en lucha) no se realiza de forma discreta y subyacente (…) sino que se magnifica y se pone de relieve como nunca antes había ocurrido". El metal y los timbales de John Williams adquieren aquí, gracias a la franja de paso ampliado del Dolby, una eficacia acústica directa que evidentemente no podía tener la gran orquesta de Max Steiner.



Por otro lado, la concepción narrativa del filme se basa en constantes cambios de los escenarios de la acción y entre diferentes escenas paralelas, necesitando numerosos efectos de transición rápida, visualizados por efectos de cortinilla (barridos de pantalla, de derecha a izquierda, o de arriba abajo, para sustituir una imagen por otra) muy de moda en los años treinta y recuperados en esta ocasión, también enlazando con ese homenaje a la música sinfónica que, curiosamente y no sabemos si se trata de una acertada coincidencia, también arrancó en esta década.

El filme de Lucas se enfrenta con una nueva complicación: La música ha de coexistir por vez primera con numerosísimos efectos de sonido: armas futuristas (sable láser), rugido de los motores de las naves espaciales, los bip-bips locuaces de R2D2 o los gruñidos emitidos por una criatura peluda. Por tanto, la música ya no está entretejida o trenzada con los diálogos. Físicamente, su distribución por los altavoces separados de la pantalla le permite integrar un verdadero fondo orquestado, o más bien una especie de “firmamento orquestal” a la vez distante de la acción y estrecha e inmediatamente ligado a ella. Sin duda, el dolby permitió integrarnos con más facilidad en el universo Lucas y en las batallas espaciales. Incluso nos hicieron creer que los disparos láser de las naves en el espacio proyectaban ese ruido punzante y eléctrico (aún cuando todos tenemos muy claro, o eso parece, que los sonidos no se propagan en el vacío y que, por tanto, nos sería imposible oírlos). Es la magia del cine. O el engaño consentido.

Sea como sea, lo primero que nos preguntamos es, estando tan vinculado el género de ciencia ficción con la modernidad y las nuevas tecnologías, ¿por qué no se recurrió a la música electrónica para ilustrar el paisaje galáctico de Lucas?. Esta tipificación musical, que asociaba la sonoridad electrónica con un ambiente futurista, se viene arrastrando desde Planeta prohibido de McLeod Wilcow en 1956, con música de Louis y Bebé Barron. Sin embargo, el proyecto Star Wars no pretende en modo alguno crear un mundo diferente al de las leyendas, antes al contrario, pretende mezclar, de manera sincrética temas, mitos e imaginería de diferentes culturas (como casi treinta años más tarde hará Howard Shore para la trilogía de El señor de los anillos). Del mismo modo que el guión extrae alegremente situaciones y temas explícitamente tomados en préstamo de La flauta mágica, las novelas de la mesa redonda, El anillo de los nibelungos y los cuentos para niños de Frank Baum (El mago de oz), o que la inspiración del vestuario mezcla, como es normal en el género, diferentes civilizaciones, igualmente el sonido del filme combina sin complejos el viejo estilo sinfónico clásico de Steiner, lleno de vivos colores, con los efectos electrónicos vivos y ásperos, inspirados en las puntuaciones sonoras de los videojuegos.


Por tanto, lo más acertado era un tono grandilocuente, con temas ostensibles que magnificasen la aventura épica y la forja del héroe, antes de ilustrar un paisaje futurista con remendos electrónicos que no habrían sido, en este caso, para nada efectivos. En escenas de batalla, por ejemplo, que se ven dominadas por ruidos de detonaciones, la música de John Williams asegura una especie de figuración lejana, manteniéndose en el papel de fiel compañera, mientras que en los momentos de entrada y salidas de personajes y de cambios de lugar, predomina claramente su papel operístico.

Esta fusión de épocas y estilos se puede vislumbrar de manera más que representativa en el episodio del bar galáctico, cuando Han Solo tiene el enfrentamiento con Greedo. Aquí vemos un local claramente en inspirado en un saloon western, donde John Williams parodia un estilo de música específico: el jazz swing que se tocaba en los cabarets americanos clandestinos de los años 20, y que, además, durante los años treinta, la incorporación de este tipo de música en el dispositivo cinematográfico era más que discutida entre la crítica. ¿Podría tratarse de nuevo de un homenaje?

Por último, la ceremonia final evoca una escena muda de ópera, cuya música está escrita por Williams en un estilo afín a Pompa y circunstancia de Edward Elgar, celebérrimo fragmento utilizado por Kubrick en La naranja mecánica. Los créditos finales de La guerra de las galaxias: Una nueva esperanza y El retorno del Jedi son una especie de regocijo musical interpretado con un tutti orquestal, al tiempo que recapitulan el material temático. Al igual que ocurre con la concepción episódica del conjunto, los diferentes temas musicales están destinados a convertirse en personajes, en amigos que reencontramos de filme a filme, compañeros de viaje. Por eso no necesitamos ver a Darth Vader para saber que anda cerca, podemos oír su respiración al ritmo de una música rítmica, oscura y siniestra que nos advierte de su presencia.

SEGUIDORES: Partituras reciente de similares características son las realizadas por Howard Shore para la trilogía épica El señor de los anillos de Peter Jackson, tanto en el tratamiento de escenarios de la Tierra Media con paisajes sonoros (tema de Rohan, tema de Góndor) como en el trato referencial hacia los protagonistas de la saga (el tema de gollum, el tema de los Hobbits, el tema de los Elfos-Concilio de Elrond) o incluso de los instrumentos (el tema de andúril-la espada de Áragorn-). Asimismo, entre los seguidores de Williams encontramos a James Horner (Titanic), Basil Poledouris, George Fenton o Alan Silvestri (Forrest Gump), entre otros. Vinculado a la tendencia, pero más peculiar y menos ostensible es el estilo compositivo de Danny Elfman, compositor habitual de las películas de Tim Burton como Batman o Eduardo Manostijeras. Este autor realiza una revisión sutil y cromática del sinfonismo, dotando de un pinceladas oscuras, tímbricas e inquietas a la música de genéro fantástico, como se puede apreciar en Dick Tracy o Darkman, de Sam Raimi, con el que también ha colaborado en las entregas de Spiderman.


FILMOGRAFÍA DE JOHN WILLIAMS

Fuentes consultadas:
CHION, Michel: La música en el cine. Paidós Comunicación, 1985
LACK, Russell: La música en el cine. Cátedra, 1999
PACHÓN, A.: La música en el cine contemporáneo, 1998
Recomiendo una pieza que me encanta de Williams de una de las entregas más recientes de La guerra de las galaxias (episodios I,II y III), titulada Across the stars. Aparte de toda la partitura escrita para las tres primeras entregas, que es de la que he hablado aquí.

viernes, 16 de febrero de 2007

De La Soul. 16 febrero 2007. Teatro Cervantes.

DE LA SOUL

'Lecciones para transformar un teatro en una pista de baile'



Levantar a un teatro y hacer que aplauda enfervorizado es algo complicado. Pero lograrlo en los primeros minutos de actuación y no sentar a los asistentes hasta una hora después, sin dejar de hacerlos bailar no sólo se plantea como un reto para el artista, sino que para el resto se escapa de la lógica natural del espectáculo. Sobre todo si estamos hablando de tres raperos con una austera puesta en escena y un escenario tan peculiar para este evento como el Teatro Cervantes. Porque palcos puestos en pie con las manos en alto y una aglomeración de espectadores a pie de escenario dejando las butacas vacías son cosas que no se ven todos los días.
De La Soul es el nombre del trío que transformó el teatro en una improvisada pista de baile este jueves. Neoyorkinos y con dieciocho años de carrera a sus espaldas, Kelvin, David y Vincent demostraron ya desde el arranque con ‘Bobby’ que venían a darlo todo. No tardaron en ganarse al público. En los primeros minutos bajaron del escenario, pidieron que les hiciesen los coros en cada tema e incluso se les cedió el micrófono a los palcos más cercanos entre choques de manos.
A esto debemos sumarle un repertorio colorido, fresco, con scratchings acertados en la mesa de mezclas del DJ y freestyles por turnos donde se pasaba del raggae al rock sin vergüenza y con descaro, como sucedió en temas como ‘All good?’, ‘Come on down’ y ‘Shopping bags’. Como era de esperar, tampoco faltó su psicodélico hit ‘Me, myself and I’ donde De La Soul improvisó un abecedario. No paraban de preguntarnos a gritos si realmente estábamos de fiesta. Para no estarlo...
Nos hicieron gritar, botar, bailar y disfrutar con una interpretación divertidísima en la que los maestros de ceremonias se atrevieron hasta con el baile del robot entre samples de funk, soul y R&B. El buen ambiente que se respiraba en el escenario era contagioso y parecía no tener fin, por eso nos pillaron de sorpresa unos bises acelerados protagonizados por el tema ‘Ring, ring, ring’.
Tras la incertidumbre de un regreso que no se produjo, entre continuos pataleos, gritos y silbidos, nos decidimos a abandonar el teatro. La fiesta estaba dentro y ellos cerraban el bareto casi sin previo aviso. Nos habían cortado el rollo. Por eso no extraña que a la salida las caras se debatiesen entre la satisfacción del espectáculo y la frustración de la brevedad. Aunque los pies no dudaron en salir por libre y seguir bailando al ritmo impuesto por los neoyorkinos un poco más.

viernes, 9 de febrero de 2007

Jesse Davis Quartet. Paraninfo de la Universidad de Málaga. 9.2.2007



JESSE DAVIS QUARTET
"Un león bien arropado"

La segunda actuación del XIV Ciclo Joven de Jazz de la Universidad de Málaga corrió a cargo del saxofonista Jesse Davis , uno de los ‘jóvenes leones’ del jazz de Nueva Orleáns, y de tres músicos del panorama nacional que, en ningún momento, se quedaron a la sombra: Joan Monne al piano, Ignasi González al contrabajo y Esteve Pi a la batería.

Juntos forman la Jesse Davis Quartet, que adornaron anoche el Paraninfo de la Universidad con una extraordinaria muestra de auténtico jazz sureño de la cosecha de Nueva Orleáns, saboreado a lo largo de dos horas por algo más de doscientas personas. El repertorio se abrió con un blues que provocó los primeros aplausos de admiración ante la destreza mostrada por la primera intervención de Jesse Davis al saxo alto, y continuó con una rítmica bossa que dio paso a una balada , pieza que contuvo un exquisito solo al saxofón en el tramo final.

El cuarteto se inserta dentro de lo que se suele denominar estilo bebop, corriente musical norteamericana de mediados de los cincuenta donde pequeños grupos de jazz, en oposición a las Big Bands, tienden a equiparar a nivel musical a trompetistas y pianistas, que tocan en los solos. La Jesse Davis Quartet, enfatizó en la interpretación de varios ritmos a la vez, pasando de lo frenético a lo relajado, de lo suave a lo rítmico. A lo largo de la noche y como buen beeboper, Jesse fue delegando en sus compañeros las interpretaciones propias de cada uno de los temas, después de que él diese la entrada. El saxofonista norteamericano se retiraba en cada tema durante unos minutos, ocultándose tras los altavoces, saliendo y entrando del escenario, dejando a su merced al trío español que se iba turnando educadamente en las improvisaciones. Otras veces, el 'león' se limitaba simplemente a observar desde el lateral derecho del podio, restándose protagonismo con suma elegancia, tanto que incluso se atrevió a añadir en un inglés grave y pausado: “Quiero que veáis lo que estos chicos son capaces de hacer sin mí” en una de las ocasiones. Y vaya si lo demostraron.

Esteve Pi arrancó uno de las ovaciones más grandes de la noche al enfrentarse a un increíble solo de batería en un swing, después de haber abierto el tema anterior con una improvisación que se mezcló con los silbidos de admiración.
Una versión de un tema del mítico Miles Davis terminó de trasladarnos definitivamente a los pequeños locales de jazz que existían en los Estados Unidos de mediados de siglo, que continuó en un tema de Pollonious Monk en el tramo final y alcanzó su cúspide en un fast interpretado durante los bises.

“Espero que hayan disfrutado tanto escuchándonos como nosotros tocando para ustedes”, dijo al despedirse un Jesse Davis agradecido y satisfecho, arropado por el resto de miembros del cuarteto. La respuesta fue un Paraninfo puesto en pie, en el que sonaron los aplausos durante varios minutos. Porque nunca antes un joven león se había visto tan bien arropado por una piel de toro como anoche. Tanto fuera como dentro del escenario.

martes, 6 de febrero de 2007

Fon Román. Teatro de Diputación, Málaga. 6.2.2007


FON ROMÁN




"El legado eléctrico de
Los Piratas"

Málaga. Teatro de Diputación. 6.2.2007.

Sin duda ha sorprendido el ex guitarrista de la emblemática banda Los Piratas en su primera actuación en Málaga, donde algo más de doscientas cincuenta personas acudieron al Centro Cultural Provincial previa entrada (limitada) en mano. El pequeño teatro fue el refugio perfecto para la presentación del primer trabajo en solitario de Fon Román, un repertorio íntimo, personal y, sobre todo, muy eléctrico.


‘Silencio cómodo en un jardín descuidado’ sonó puntual, aunque sí que pareció hacer honor al descuido por los problemas de sonido que aparecieron durante algunos arreglos. Gajes del oficio de los debutantes que no enturbiaron un directo muy conseguido, en el que las guitarras se dejaban llevar a través de los paisajes oníricos que Fon dirigía a través de sus pedales. Ya sí que no tenemos dudas de que la parte electrónica de Los Piratas nace aquí y que el relevo está más que tomado por una voz que no entendemos cómo ha pasado desapercibida durante tanto tiempo para el pop español. Su disco debut salió al mercado en septiembre del pasado año, prácticamente a la vez que el segundo trabajo de su ex compañero Iván Ferreiro, y poco después llegaron las comparaciones en las que Iván sale perdiendo por goleada. Se le acusa de poco provocador e innovador en sus propuestas a la hora de moldear el sonido y, sobre todo, de no saber contarnos las historias con la misma ingenuidad que el ex guitarra de la banda. Y es que el segundo disco del ex cantante ha decepcionado con creces, mientras que el del ex guitarra ha sido escogido como uno de los mejores y más frescos trabajos del panorama del pop-rock español.

Durante la actuación, Fon demostró que, más tímido pero mucho más arriesgado, se deja llevar por un torrente eléctrico y se permite el lujo de balancearse en un nuevo sonido. Un director de orquesta transgresor que se atreve con varios micros, pedales, ordenadores y teclados, pero que sabe otorgarle el protagonismo justo y pertinente a las guitarras y reconoce cuándo hay que dejar paso a una percusión desaforada. Su directo me recordó a las actuaciones de Dominique A. Coinciden en que a ninguno de los dos parece importarle el hecho de enfrentarse a una multifuncional puesta en escena, no se muestran temerosos cuando deben hacer uso de los arreglos, ni dudan en probar diferentes variaciones musicales, ni son pudorosos cuando ellos mismos se hacen los coros o se sirven de acompañamiento. Y ambos consiguen salir más que airosos del reto.

Consigue retorcerse en la melodía de ‘Colegio vacío’ llegando a evocar a Maga en algunos momentos, nos columpia entre sueños al más puro estilo Radiohead con ‘Lento’, discurre suave con ‘El idiota’ y llega a desgarrarse en ‘Valiente’, mostrando únicamente un duelo de guitarras y arreglos. Se encuentra tan a gusto entre sus artilugios que nos pilla por sorpresa que salga a escena únicamente armado con un casiotono de nuestra más remota infancia. Su objetivo no es otro que sacarnos a bailar a su jardín al ritmo de ‘Decidir’, un atípico vals cantado a dúo con Zahara. Y lo consigue.

Sólo se le podría reprochar que faltase repertorio, porque nos quedamos con ganas de más. Sonaron prácticamente todas las canciones de su álbum debut y una canción de Trash of dreams, banda que en algunos momentos puede llegar a recordar a Kraftwerk y que formó junto a Suso Sáiz al iniciar su andadura musical como ex pirata. Pero no hubo más remedio que echar mano de algunos temas de la banda gallega para el cierre que, para qué negarlo, los nostálgicos necesitábamos oír. Se coló ‘Respuestas’ entre repiqueteos de palmas y casi al final apareció ‘Filofobia’ que nos introdujo en los bises, protagonizados en exclusiva por el tema ‘Hoy por ayer’, que puso el cierre a la actuación después de obligar a la banda a regresar al escenario a base de pataleos.

Una hora. Fon Román no necesitó más para demostrarnos que no hace falta ser un pirata para abordar un teatro con éxito. Aunque aún quede rastro de haber llevado un parche en el ojo, su sonido es limpio, directo, sincero, prácticamente nuevo, y no sería justo remitirnos al pasado en busca de comparaciones melancólicas. Puede que su repertorio haya tomado las riendas, más maduras, de la parte electrónica de lo que fueron Los Piratas. Dice Fon que, a veces, es mejor no intentar encontrar respuestas y que el silencio es bueno, por eso probablemente apareció sobre el escenario con una camiseta que mostraba unos puntos suspensivos. Sea como sea, el caso es que para los que estábamos allí plantearnos la cuestión era, irónicamente, inevitable.

viernes, 2 de febrero de 2007

Trazos


2 de febrero.
El día de la marmota en EEUU.
Como es mi día, lo celebro viendo por quizá quinta vez Pulp Fiction, con la excusa de que es un trabajo de Universidad y he vuelto a dibujar.
Tienen orejas de elfo, pero después de siete años o más sin dibujar me puedo dar por más que satisfecha.
Un minuto de silencio por el pilot que murió entintando.